Caballo se lanzó encima del ataúd de su amo muerto, lo que hizo luego conmovió al mundo entero

A través de la historia, el perro siempre ha sido el animal considerado un fiel amigo del hombre; pues es doméstico, aprende a adaptarse y realmente muestra amor incondicional con su dueño, quienes tenemos la fortuna de criar un perrito saben por qué este es un amigo totalmente leal e irremplazable.

A pesar de esto, el perro no es el único amigo del ser humano, muchos animales tienen la capacidad de sentir sentimientos realmente complejos como el amor, sin embargo no todos cuentan con la capacidad de demostrarlo y al no ser frecuentemente documentado no es algo a lo que nos acostumbremos.

El caballo es conocido como un animal absolutamente majestuoso con su tamaño y fuerza, utilizado para diversas tareas desde hace muchos siglos, se ha desarrollado en confianza con los seres humanos. Por eso llama la atención que en la actualidad estos animales también demuestran amor y lealtad hacia sus dueños.

Los primeros años pueden ser animales rebeldes, al igual que con cualquier mascota, pero con el tiempo el caballo se adapta a su dueño y forman un vinculo muy especial entre ambos; aquellos que hayan tenido la fortuna de criar uno o inclusive tener una mascota fiel, saben qué se llega a sentir.

Los animales tienen sentimientos reales, muestra de eso fue este caballo que no quería dejar a su amo difunto

Recientemente se logró documentar un emotivo suceso. Un hombre llamado Wagner Lima tenía una amistad con su caballo Sereno, la cual se desarrolló durante bastantes años que compartieron juntos.

Wagner era oriundo de Paraguay y con 34 años sufrió un terrible accidente durante un viaje que realizaba en Brasil. Emergencia respondió muy rápido y aunque fue trasladado a tiempo al hospital, los médicos poco pudieron hacer por él, falleció ese mismo día.

Para la familia fue un golpe muy duro su muerte, pues nadie imaginaba que llegaría a vivir tan sólo 34 años. Su hermano se encargó de su funeral y al saber lo importante que era Sereno para Wagner, hizo arreglos para que el caballo estuviera presente. Juntos hasta el final.

Luego de una marcha fúnebre, el carro que cargaba el ataúd se detuvo. El caballo sabía que su dueño estaba dentro y luego de olfatearlo, recostó su cabeza sobre la tapa con una cara de tristeza, despidiendo de un modo muy especial a su gran amigo. Ese gesto sorprendió y arrugó el corazón de todos. Sin duda una amistad que supera lo imaginable.

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